El consenso mundial actual es que el hidrógeno “limpio” y sus derivados forman parte del proceso general de la descarbonización. La relevancia del hidrógeno verde radica en su capacidad para descarbonizar sectores difíciles de electrificar, como la industria pesada y el transporte, además de la seguridad energética. Según el escenario de 1,5° de IRENA, el hidrógeno tiene un potencial de reducir hasta un 12% de las emisiones globales de CO2 para 2050. Para alcanzar ese potencial, se necesita un crecimiento en la producción de hidrógeno limpio, proyectando un aumento de 0,7 millones de toneladas en 2022 a 523 millones de toneladas para 2050.
La incorporación del hidrógeno verde a los países no solo contribuye a la descarbonización, sino que también impulsa la creación de empleos y la expansión de industrias emergentes asociadas a la producción y uso. En este contexto, el informe elaborado por IRENA está dirigido a responsables de políticas energéticas y actores claves involucrados en el proceso. Ofrece una guía para la estrategia del hidrógeno verde y aborda los componentes esenciales de una estrategia, como establecimiento de objetivos, identificación de barreras y creación de una estructura de gobernanza para el sector del hidrógeno verde.
