De entre los combustibles principales que se consumen al nivel de la demanda final en Chile, los más relevantes por mucho son los derivados del petróleo crudo (como el diésel, las gasolinas o el gas licuado de petróleo). Desde el año 2010, estas participaciones no han cambiado de manera significativa.
Un aspecto distintivo del consumo de combustibles en Chile es la importancia relativa del aporte energético de la biomasa. Esto es el reflejo del alto consumo de leña en calefacción y cocción que caracteriza a gran parte de la zona sur y centro sur del país. Una transición exitosa necesitará también un cambio muy significativo en los sistemas de calefacción dominantes y, en particular, en el uso masivo de leña.