El proceso de transición energética, significa cambios en las formas de producción distribución y consumo de energía, pero además en una serie de otros aspectos sociales. Desde el punto de vista distributivo, un aspecto clave es el acceso a la energía necesaria para las actividades cotidianas y, en el mundo moderno en particular el acceso a la electricidad que nos permite mantener una interacción “digital”. Un estudio del Ministerio de Energía para el año 2017 identificó alrededor de 25 mil viviendas sin acceso a energía eléctrica, localizadas mayormente en zonas rurales en el sur y norte del país. Queda por verse el efecto de los cambios demográficos de los últimos años así el impacto de la pandemia.
Fuente: Ministerio de Energía (2019): Mapa de Vulnerabilidad Energética